Rosinenbomber

Berlín 1950

 

Berlín está gris desde hace mucho tiempo. Nublado y frío, como si las alambradas que rodean la ciudad hubiesen atrapado al invierno para siempre y no lo dejasen escapar. Los árboles supervivientes languidecen en hojas verde plomizo. Una atmósfera cenicienta, un olor gris y asfixiante, oprime la capital y sus alrededores. Cuando acabaron las bombas llegó el silencio y se quedó pegado a la piel de los Berlineses. Un silencio triste que se siente extraño e incómodo.

El pequeño Henry de doce años se dirige a casa. Camina con la cabeza gacha pegando patadas a un pequeño guijarro que marca el ritmo de sus pasos. Las desgastadas suelas de sus zapatos son incapaces de dejar sus huellas marcadas en el camino. No recuerda otra Berlín. Igual que no recuerda a su abuelo ni a su padre. Su abuela le habla de una ciudad que más que del pasado le parece sacada de un libro futurista. Estaba repleta de edificios majestuosos, con un aire limpio fruto de los árboles que la rodeaban, con coches de todos los modelos paseando por calles asfaltadas y semáforos que se sonrojaban prohibiendo el paso.

Tan sólo le separan unas calles, pero para llegar a casa ha de pasar por el punto de control estadounidense. No suele haber soldados, sólo un gran cartel sobre unos postes de madera rudimentarios que te recuerda que: “ Estás saliendo del sector estadounidense”, por si algún despistado todavía no sabe que Berlín es una tarta dividida en porciones, como le gusta decir a su abuela.

El ruido de sus tripas señalan que hoy tampoco ha tenido suerte. Desde hace un tiempo, los mismos aviones que tan sólo provocaban muertos y escombros con sus bombas, traen comida para los de su zona. La zona aliada. ¿Qué eran los aliados? Su abuela le había dicho (sin que su madre la oyera porque no le gustaba que hablara con él de política ni de la guerra) que eran los mismos perros pero con distinto collar, que varios países se habían repartido Alemania y que a ellos les había tocado la parte aliada. Por los puntos de control, tienen que ser EEUU, Francia e Inglaterra. Pero Henry no sabe mucho más. No le quieren contar demasiado. Bueno también sabe, porque una vez escuchó hablar a su abuela con su madre, que al otro lado del muro están mucho peor, porque Frau Swester, la amiga de su abuela, quería que su hijo fuese médico, pero como a su hijo no le gusta Stalin ( o eso cree Henry) ahora es basurero y no hay más que hablar.

El caso es que Henry todos los días va a una de las siete nuevas colinas de Berlín, la que está más hacía lo que queda de bosque. Esas que su madre, su abuela y el resto de mujeres, a las que llaman Trümmerfrauen, han levantado con los escombros. A su abuela le enfada mucho que nadie se haya preocupado de arreglar la ciudad, a su madre parece que le gusta, dice que de esta manera ellas están ayudando a que Berlín vuelva a ser la que era. Su Mütter siempre busca lo bonito de las cosas, y si no lo hay, se lo inventa. La única sonrisa que ve Henry al día es la suya, ella siempre sonríe.

A Henry le gusta estar en la colina. Sube hasta arriba del promontorio y se tumba. Está duro pero es un chico fuerte. Los libros del colegio, que lleva en un atillo, le sirven de almohada. No le importa mancharse la ropa: unos pantalones cortos marrones que no protegen sus peladas rodillas y un suéter de lana marrón, que en algún tiempo fue beige. Mirando al cielo, con unos grandes ojos azules que ponen la nota de color a su tez pálida, piensa en su padre y en su abuelo, ¿Cómo eran? Entre pensamiento y pensamiento pasa un avión y Henry lo observa.

Hace una semana sus amigos le contaron que un piloto americano, triste de ver como los niños corrían asustados cada vez que sobrevolaba Berlín decidió soltar bolsitas de pasas para endulzarles un poco la vida. Desde aquel día, Henry, en su colina espera que alguno de esos aviones le lance una bolsa, pero no ha habido suerte. Henry desconoce a que saben las pasas.

Al llegar a casa, saluda a su madre y a su abuela que están en su momento creativo. ¿Qué hacer para cenar con lo poco que tenemos?. Se va a su cuarto. La luz que emana de la bombilla que cuelga de un cable del techo, es muy débil y anaranjada. Coge un cajón de madera que le sirve de silla y lo coloca bajo la ventana para aprovechar la poca luz que todavía consigue colarse en la habitación. Ahí, apoyado sobre su pierna derecha, con un lápiz diminuto que apenas puede sostener entre sus dedos, escribe en un retal de papel marrón oscuro:

Al piloto del avión 735 :

Me llamo Henry Stchokhausen. Tengo 12 años. Mis amigos dicen que estáis lanzando bolsitas de pasas. Yo no lo sé porque nunca me ha caído ninguna y eso que todas las tardes después del cole, antes de ir a casa, espero a que lleguéis. Te escribo para ver si podrías lanzarme una a mi. Estoy todas las tardes en la primera colina, la que está más hacia el bosque. Aún no sé a que saben las pasas.

Henry.

 

Una semana después Henry pateaba un pequeño guijarro hasta que llegó a la colina. Cogió un ramillete de Thymian y se lo puso en la boca. Le gustaba el sabor, además así evitaba que se le secara la boca mientras veía pasar los aviones.

Aquel día los aviones se retrasaban un poco, o eso creía Henry que ni siquiera llevaba reloj. Pero lo sentía, el aire, la posición del sol, el color del cielo… llegaban tarde.

Estaba pensando en la carta cuando el sonido de un avión le alertó. ¿Sería el suyo? ¿Habría leído la carta el piloto? Él tan sólo se la había entregado a su amigo Sven que conocía a alguien de la zona estadounidense. Ni siquiera sabía si su amigo, al final, había cumplido su cometido. ¿Se quedaría otra vez sin probar esas pasas que todos sus amigos ya habían comido varias veces?.

Sí, era su avión, pero pasó de largo y Henry lo vio alejarse descendiendo para tomar tierra… nada… miró al cielo…miró sus manos y allí seguía, sin pasas.

Pero… un momento… parece que hay algo que baila en el cielo. Está cayendo algo. Henry fija su mirada en un pequeño punto que va cayendo lentamente y que cada vez se hace más grande. ¿Será una bolsita de pasas colgada de un pequeño paracaídas? No puede estar más emocionado, se pone en pie de un salto, junta las manos con las palmas hacia arriba, sin dejar de mirar el pequeño paracaídas. Parece que le esté pidiendo algo al cielo. El viento del norte decide jugar un poco con él. Mece la bolsa hacia la derecha y Henry sin despegar los ojos de la bolsa se mueve hacia esa dirección. Ahora a la izquierda. Tropieza, pero sigue sin apartar la mirada. Otra vez a la derecha y… se detuvo el tiempo, en ese pequeño instante en que la bolsa lentamente se posó sobre las palmas suplicantes del pequeño Henry.

El niño sonríe tanto que le duelen los carrillos. Mira hacia los lados, no puede compartir su alegría con nadie. Coge la bolsa con fuerza y empieza a correr de un lado para otro, saltando y gritando ¡BIENNNNNN! ¡BIENNNN!. Decide salir corriendo hacia casa para probar las pasas con su familia. Esta vez el guijarro no marcará el ritmo de sus pasos. Veloz y sonriente, ese pequeño rubio de ojos saltones recorre las calles dando un toque de color a una ciudad que hace tiempo que lo perdió. Hoy pisa tan fuerte que deja huellas en su camino.

Al llegar a casa y enseñarles la bolsa de pasas a su madre y su abuela ve que hay una nota pegada al paracaídas blanco:

Querido Henry:

Lamento no haberte visto hasta hoy. Espero que las pasas sean de tu agrado. Si es así, vuelve mañana a la colina, tendrás más.

Un abrazo.

Gail Malvorsen.

 

Y Henry volvió.

east-berlin-1961rosinenbomber-reloaded-6672d53b-256a-4985-b37d-8087ab8f27ecjugend_ist_begeistert

Dedicado a todos los pequeños Henry de la Berlín ocupada (y Alemania). Los que más sufren una guerra son los más inocentes.  

 

Alicia Moll. 

Anuncios

16 comentarios en “Rosinenbomber”

  1. me ha encantado Ali! y además si es de la importancia de los derechos de los niños que en algunas situaciones a los mayores se nos olvida o pagan injustamente los desastres de guerras,enfados,divorcios, “crisis”,etc… me ha gustado mucho también que menciones como puede ser de feliz un niño con cosas tan insignificantes como es una bolsita de pasas…y todo lo que hace hasta que al final le cae del cielo! Hay que darse cuenta de las pequeñas cosas que a los niños les hacen realmente felices…porque suelen ser las más importantes..y a los mayores a menudo se nos olvida! Un abrazo muy fuerte mi escritora favorita!

    Le gusta a 1 persona

    1. Isamar!!! Sabía que a ti te iba a gustar especialmente. Porque intuía que extraerías del texto esa segunda lectura que muy bien has plasmado en tu comentario. Sí, nos olvidamos de los niños. Sí, cuando estudiamos una guerra (en mi caso) nos centramos en aspectos políticos, causas, consecuencias, pero nadie se centra en las historias de los civiles, las familias, que lo padecieron. Y como esto, todo lo demás… enfados, divorcios…

      Tu eres como el piloto, regalas bolsitas de pasas a cambio de una sonrisa, de un minuto de alegría para un pequeño Henry. Sigue así y no cambies nunca, que el mundo necesita gente como tu.

      Un abrazo mi Frau Rosinen =) (Señora de las pasas) jajaja.

      Me gusta

  2. Definitivamente tienes un don para escribir! Que bonito!!
    Estoy segura que ese don lo va a disfrutar todo el mundo cuando seas una escritorio de prestigio, porque ese arte que tienes no puede estar escondido en unos Montaditos.
    un abrazo fuerte

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias Somi! No sé si tendré un don, sólo sé que me apasiona escribir y tener la posibilidad de relatar hechos reales, históricos, que hagan que la gente se meta de lleno y conozca un poquito más de nuestro pasado. Esa era la intención con este relato, mostrar un hecho real sin aburrir. Y la verdad es que el pequeño Henry me ha dado muchas alegrías con comentarios como estos.

      Mil gracias amore!! Un abrazo fuerte!!!!! =)

      Me gusta

  3. Querida amiga,

    Después de leer este relato puedo decirte con total seguridad que eres GRANDE.

    Me has trasladado y llevado hasta allí, hasta tu historia. He sentido el dolor de la ciudad, de Henry, de su familia… He vivido con nervios la espera de las bolsitas y disfrutado (aunque no tanto como él) de su llegada. He sentido cosas a través de tus palabras y eso ha sido lo mejor de volver a leerte.

    Una vez más, gracias 🙂

    Le gusta a 1 persona

    1. Aisss amiga mía, sabes que tu comentario me llena de “orgullo y satisfacción” jajajaaj 😉 porque eres una de mis lectoras más críticas ( y también te lo exijo yo que necesito saber si lo hago bien o mal, a fin de cuentas estoy empezando en esto) y ya sabes, siempre, sin paños calientes.

      Me alegro de que te haya gustado, después de hacerte sufrir tanto con los anteriores en este quería hacer algo bonito =)

      Un abrazo fuerte y GRACIAS a ti por estar siempre dispuesta a leer todo lo que escribo y a mandarme tus “críticas”.

      MUAAAAAAAAA

      Me gusta

  4. Ali……te felicito…..tenes muchísimo talento para esto y es innato …..este relato la verdad es que me ha situado en ese momento y sentir todo aquello pasado……tanto dolor, miedo, incertidumbre …..etc…..sigue así. ….no pares hasta publicar tu propio libro…y porque no …pronto….y poder seguir disfrutando de este gran don que tienes. ….de corazón. …la mejores de la suerte …te la mereces…besos.

    Le gusta a 1 persona

  5. Ole mi chica!!! Que bien escribes jodia, que sepas que vales muchisimo y no quiero escuchar que pienses lo contrario, ahi vamos a estar para apoyarte siempre con tus escritos y ves cojiendo practica que te tienes que hacer una famosa escritora jajaja.Muchos besitos y a mirar para arriba, que se que todas estas palabras q te dice la gente te reconfortan un monton en estos momentos, se te quiere mi ali!!

    Le gusta a 1 persona

  6. No he podido resistirme a comentarte. Muy hermosa la historia. Me ha tocado la patata, tenía los peletes de punta, un nudo en el estómago y los ojos pretendían soltar alguna lagrimilla. Con el texto has llegado a tocar alguna parte de mí, no sé como decirlo, pero me he sentido así. Además me ha gustado porque has ampliado la experiencia más allá de la lectura, poniendo algunas palabras sueltas en alemán, haciendo que cuando he acabado de leer tuviese que ir a informarme sobre ellas a la wikipedia. Escribes genialmente, tienes madera. No sé si tienes escrito algo más extenso, pero me gustaría poder leerlo.

    Le gusta a 1 persona

  7. Muchísimas gracias por tu comentario y por leerme. Que palabras más bonitas me regalas. Escribir es una ardua tarea, y aunque me apasione, a veces necesitas un poco de motivación de la mano de algún lector que te dice lo que ha sentido con tu texto. Que hayas sentido todo lo que me dices con mi pequeño Henry, de verdad, me llena de alegría, porque básicamente es lo que esperaba transmitir y veo que lo he logrado. Lo de las palabras en alemán me parecía un bonito detalle que además daba pistas por si alguien quería conocer algo más de la historia.

    No sé si tengo madera, lo que sí sé es que me esfuerzo mucho para poder dedicarme a esto profesionalmente, porque, como te he dicho me encanta y disfruto muchísimo. En la vida muchas veces no tenemos más remedio que hacer cosas que no nos gustan demasiado y cuando uno encuentra algo con lo que se le pasa el tiempo en un suspiro y no se le hace cuesta arriba sino que quiere más, debe seguir y no dejarlo nunca.

    De nuevo te agradezco enormemente que me hayas leído y que hayas dedicado un tiempo en comentarme la impresión que te ha dado mi texto. Es un comentario precioso. Gracias.

    En este blog tengo también un cuento “Literatura” y un relato de otro estilo completamente opuesto a este “La caja inesperada”. También tengo un blog personal donde están estos tres textos que te acabo de decir y muchos más. Espero poder seguir a la altura de tus expectativas en los siguientes textos que haga.

    Mi blog personal: http://www.blankandwrite.wordpress.com

    Un saludo y gracias de nuevo!!!! =)

    Ali.

    Me gusta

  8. Grande Ali, muy GRANDE!
    Eres capaz de trasladarnos a la piel del pequeño Henry, experimentando cada una de las sensaciones que experimenta el niño.
    Vales mucho. Sigue luchando por tus sueños.
    Un abrazo enorme. ❤

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s