Reseña: Ancillary Justice

En un planeta helado y remoto, una soldado llamada Breq se está acercando al cumplimiento de su misión. En el pasado, Breq era Justicia de Toren, una crucero de batalla colosal con una inteligencia artificial que conectaba a miles de soldados que servían al Radch, el imperio que había conquistado la galaxia. Ahora, un acto de traición la ha hecho pedazos y solo cuenta con un único y frágil cuerpo humano, numerosas preguntas sin responder y un ardiente deseo de venganza.

portada A J

El 27 de mayo Ediciones B, en su colección Nova, publicará “Justicia Auxiliar” –Ancillary Justice-, primera parte de una trilogía escrita por Ann Leckie. Leí esta novela cuando salió, en 2013, en inglés, pero creo que podré excavar en mi memoria para hacer una reseña que le haga “justicia”.

Era la primera novela de Ann Leckie, y ganó con ella prácticamente todos los premios importantes del género: Hugo, Nebula, Locus y Arthur C. Clarke. Y su secuela vuelve a estar nominada al Hugo por su secuela “Ancillary Sword”. ¿Se merecía esos premios? Pues sin haber leído todos los finalistas, no me atrevo a decir ni que sí ni que no. Vamos con el análisis.

Ancillary Justice” es una novela interesante desde un punto de vista literario, por los continuos cambios en la forma de narrar, que se adaptan perfectamente a la inusual naturaleza de su/s protagonista/s. Aunque todos narran en primera persona, hay matices muy importantes: Breq narra en primera persona, y al no tener acceso a sus otros segmentos o a la nave en sí, lo hace de forma clásica, accediendo sólo a la información que puede percibir con sus sentidos. One Esk es un segmento, una parte del “Justicia de Toren” que también narra en primera persona, pero ejerce de testigo. Nos explica lo que sucede desde una perspectiva algo alejada, siendo otros personajes los protagonistas de las escenas en el pasado. “Justicia de Toren” es una nave con conciencia propia, que sabe en todo momento lo que pasa en sus habitaciones, e incluso puede saber lo que piensan sus segmentos –ancillaries-, convirtiéndose en un narrador protagonista con casi todos los poderes y características de uno omnisciente en tercera persona, que en ocasiones interviene como protagonista en primera. ¿Ha quedado claro? Si no, no os preocupéis, en la novela es todo más enrevesado.

Ann Leckie
Ann Leckie

No contenta con esos experimentos literarios, la autora utiliza sólo el género femenino para todos los personajes, ya que la protagonista no distingue entre géneros. Lo que vuelve todo bastante confuso. No hay descripciones de los personajes, y resulta imposible saber si son hombres y mujeres, salvo en contadísimas ocasiones. Esto requiere un esfuerzo de adecuación del lector, que puede que no esté por la labor. Y además hace que la novela carezca de la capacidad de evocar con precisión lo que sucede, pues los personajes quedan desdibujados. Y esto ocurre leyéndola en inglés. Tengo mucha curiosidad por ver el resultado en castellano. Porque en inglés básicamente se resuelve con el uso de pronombres femeninos, pero en castellano tenemos género masculino y femenino para pronombres, sustantivos, adjetivos, adverbios…

Si le sumamos al estilo narrativo enrevesado que gran parte de la trama está centrada en temas filosóficos –con toques de religión-, y que algunas escenas de acción están pobremente resueltas, obtenemos una novela que no es para quien busque lectura ligera, ni un clásico space opera. Se ha comparado “Ancillary Justice” con algunas ideas de Ian Banks, en lo referente a Inteligencias Artificiales; con Frank Herbert en su amplitud de miras y en la magnitud del mundo creado; y con Ursula K. Leguin en los temas de género, pero en mi opinión se queda a medio camino o muy lejos de los antes mencionados.

En resumen, una primera parte que quizás peca de ambiciosa, que aborda el imperialismo espacial de forma completa, pero cuya narrativa puede resultar muy confusa. No apta para lectores que busquen entretenimiento cómodo, pues requiere cierto esfuerzo para situarse, y aún más esfuerzo para intentar entender las implicaciones de las partes que conforman la trama. Ciertamente recuerda a “Dune”, pero con un ritmo más lento y pausado, y un estilo muchísimo más caótico para el lector, que en ocasiones roza lo molesto. Quienes no quieran hacer ese esfuerzo, probablemente no aguantarán muchas páginas. Quienes busquen algo más cerebral, y desde luego, original, quizás encuentren algo de su agrado en ella.

Aspectos positivos:

  • Space opera con gran amplitud de miras (quizás con demasiada ambición), que toca temas políticos, religiosos y filosóficos, y recuerda a grandes sagas como Dune.
  • Protagonista muy original, ya que es una nave espacial que nos explica su relación con sus diferentes capitanes, o cómo controlaba sus cubiertas.
  • Malabarismos literarios de los que sale relativamente airosa.

Aspectos negativos:

  • La novela está narrada en primera persona usando únicamente el género femenino, ya que Breq/Justicia de Toren/One Esk no tienen diferenciación por sexos en su idioma. Esto, unido a que no hay descripciones físicas de los personajes, crean una novela confusa, en la que el lector no sabe siquiera el sexo de los personajes. Resulta difícil acostumbrarse, y aun así, puede resultar molesto para algunos lectores.
  • La capacidad de la protagonista de estar en todas partes y saber lo que ocurre en todo lugar cuando es nave, pero casi nada cuando es humanoide, y el hecho de que a veces es un narrador testigo (o directamente omnisciente) es una acrobacia literaria que puede confundir, pues resulta difícil en ocasiones saber dónde está, o qué está sucediendo.
  • Es una novela excesivamente pausada, con mucho diálogo que se centra en temas sociológicos y filosóficos, y desarrolla temáticas centradas en las relaciones causa-efecto, el libre albedrío o la ocupación de territorios por la fuerza. Definirla como space opera puede atraer a lectores que no se esperen eso, ya que aunque hay algunas escenas de acción, la autora la describe de forma poco satisfactoria. Es una space opera, pero algo “dura”.
  • Recurre a coincidencias para que avance la trama, lo que dada la magnitud del imperio puede chirriar.

Personalmente me dejó algo indiferente, pero estoy seguro que hay lectores y lectoras más cerebrales que yo, a los que les parecerá una maravilla.

Carlos J. Díaz

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Autor: Carlos Di Urarte

Lector profesional especializado en fantasía, ciencia ficción y terror. Ex-librero entusiasta. Blogger criticón. Padre y esposo.

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