Consejos para presentar tu manuscrito a las editoriales

¡Buenas!

Esta entrada del blog va a ser diferente de lo normal, ya que ni va a ser un texto narrativo, ni una reseña. En esta entrada os voy a explicar cómo presentar vuestro manuscrito a una editorial, para minimizar las posibilidades de rechazo. No hay trucos milagrosos, pero igual a alguien le sirve.

Ya he visto entradas similares en blogs variados, algunas con parte de verdad, otras totalmente equivocadas. La mayoría de quienes escriben esas entradas son escritores/as (con más o menos éxito, normalmente lo segundo) que explican como creen que deben presentarse los manuscritos a las editoriales, con una serie de pasos y requisitos formales un tanto ridículos. Resulta aún más sangrante que, quienes dan esos consejos, se han autopublicado. No tengo nada en contra de la autopublicación, pero no se puede decir que eso otorgue experiencia en el trato con una editorial, ¿no?

Yo os voy a decir cómo sería recomendable, en base a mi experiencia personal. ¿Por qué mi experiencia personal puede ser relevante? Pues porque soy lector profesional desde hace seis años. Para quien no sepa en que consiste, es lo siguiente: el editor o editora me paga a cambio de que yo le haga un informe de viabilidad sobre el manuscrito que ha captado su interés, con un resumen detallado de la historia, los personajes, los defectos y méritos. Yo me leo el manuscrito entero, y presento mi opinión. Hay baremos objetivos y subjetivos, y se deben valorar las posibilidades comerciales, temática, estilo, etc. ¿Creíais que los editores se leen todos los manuscritos que se les presentan? Para una editorial grande es, simplemente, imposible, ya que puede recibir cientos al mes.

¿Cómo captar el interés del editor/a? No lo sé, ni yo ni nadie, porque cada uno es diferente. La única forma, real y viable, es tener contactos en el mundillo. En menor medida puede ser útil que está bien escrita, haya una presentación por parte de un agente que intente vendértelo (los agentes literarios cobran solo si colocan tu manuscrito), o simplemente suerte. Que nadie os engañe, la clave para que tu manuscrito pase de la mesa del editor a un lector profesional, o a que lo abra y le eche un vistazo,  depende, para la mayoría de quienes me leéis, de la suerte. Si resulta que soy un guionista de televisión conocido, o tenéis un amiguete… pues es mucho más fácil, como comprenderéis.

Como os decía, yo voy a hablar de mi experiencia personal, así que indicaré qué es lo que más me molesta a la hora de hacer un informe. Los lectores somos personas, y un libro que entra con mal pie, lo tiene más difícil, ya que debe remontar la desastrosa primera impresión. Por mucho que intente ser objetivo, si entra mal, le costará más. Así que, vamos a lo práctico:

  • ¿Presento mi manuscrito en papel o en formato digital? Da igual. Yo prefiero que estén en Word, porque se adapta muy bien al formato del kindle que uso, mejor que el pdf, y resulta muy manejable el poder enviarlo de un lado para otro sin tener que acudir presencialmente a la editorial a recoger el tocho. Por otra parte, si lo has impreso y encuadernado, y ha llegado por correo a la mesa del editor, el hecho de que esté por ahí encima puede hacer que sienta curiosidad en un momento dado, y le eche un vistazo por casualidad.
  • Cuida la presentación. No me refiero a poner dibujitos, me refiero a que el manuscrito esté pulcro, sin faltas de ortografía ni errores gramaticales, en un tamaño de fuente claro y con un interlineado cómodo, ordenado en párrafos, sin repeticiones… Una de las cosas que más saltan a la vista, por ejemplo, es el mal uso de los guiones en los diálogos:

– Esto está mal hecho, tanto el guión, como el punto que viene ahora. –dijo el lector profesional

– ¿Por qué lo dices? –preguntó el autor.

– Porque este guión no es el que toca, y el punto va después del guión de cierre.

– No entiendo el porqué. Al menos, estoy poniendo los “porque/porqué/por qué” bien, ¿no?

– Eso es verdad. ¡Inaudito! Deja que te enseñe qué guión debes usar.

– Vale.

—Este es el guión que debe poner, el largo.

—Pillado.

  • Cuidad la ortografía y la gramática. No puedo decirlo suficientes veces, pero esto causa una impresión nefasta. En un blog leí que comparaban la presentación del manuscrito con una primera impresión en una cita a ciegas. El símil es útil y bueno (y no recuerdo el blog del que lo saqué, para darle el crédito que merece). Una mala ortografía es como encontrar que el hombre con el que has quedado (digo hombre porque sé que la mayoría de lectores de este blog son lectoras, y el género masculino me va bien para referirme a un manuscrito) ha venido desarreglado y sucio. El tema de los guiones largos sería como si hubiese venido con una ropa que ya no os gusta. Es superficial decirlo así, pero de momento solo estamos hablando de la forma del manuscrito. Lo de los guiones no es grave… pero ya es un indicio de que algo no funciona. Ahora bien, si además escribe cosas como: “El hombre calló al suelo” o “la mujer habría y cerraba las manos”, es el equivalente a venir a la cita sucio y oliendo mal. Si no habéis vista nada raro en esas frases, no intentéis convertiros en escritores, porque clama al cielo. Estoy escribiendo en el Word, y es lo suficientemente listo para marcarme en azul: “calló” y “habría”. Así que si queréis ser escritores/as, dedicadle un tiempo a adecentaros. Esto, que parece básico, no es tan obvio. Os resultaría increíble la cantidad de autores, nacionales y extranjeros, que cometen todo tipo de aberraciones ortográficas y gramaticales. Autores españoles de género consagrados, con bastantes libros ya publicados, en diferentes sellos. Pero ellos se limitan a vomitar sus líneas con poco orden y concierto, confiando en que luego la editorial les arreglará el manuscrito. Y es verdad que lo hacen. Si vuestra novela tiene una gran idea, puede que la editorial decida invertir tiempo y dinero en corregir los fallos. O incluso en ponerse en contacto y hacerte sugerencias de mejora. No contéis con ello, porque para eso ya tienen que confiar, de salida, en que vuestra novela tiene “algo”. Mejor cuidar todo. Por cierto, los ejemplos de “calló” y “habría” son reales. Me los he encontrado.

  • No aburras al principio. Mejor si tampoco aburres en el medio ni al final, pero es lo que os decía de las primeras impresiones. Un editor puede que solo se lea las primeras líneas u hojas de vuestro manuscrito. Cualquiera que se dedique a editar es capaz, en unas pocas líneas, de formarse una impresión bastante precisa de vuestro estilo y capacidades. Hay que captar su atención. Un truco es comenzar in media res, en una escena emocionante o con una revelación interesante. La mayoría intentar hacer esto, sobre todo cuando no tienen un estilo literario cuidado, y juegan su baza a picar la curiosidad. Obviamente, si escribís bien, eso se nota rápido, y aunque no empieces in media res, el lector seguirá pasando páginas.

  • Aquí ya entramos en lo subjetivo. Si no cometes errores ortogramaticales, y tu manuscrito se ha presentado a la cita limpio y educado, toca ver sus modales. A veces, un estilo cuidado y muy literario, aunque vacío de contenido, puede tener éxito. Ya sea por su lirismo, o por lo bien escogidas que están las palabras y las frases, esto hará que comience a llamar la atención. Siguiendo con la metáfora, puede que vuestra cita sea un hombre bien vestido y muy educado. ¿No le daríais una oportunidad? Si resulta aburrido, no hay nada que hacer, pero seguro que le daríais más cancha que al que llega desarreglado o se tira eructos, ¿no?

 

  • No hay secretos aquí. Ni yo, ni un editor, ni nadie os podrá decir si vuestro idea resultará interesante. Las variables son casi incontables. Si hubiese una fórmula, las editoriales solo publicarían éxitos. Y la realidad es que todas las editoriales, ya sean grandes o pequeñas, se dan batacazos. Puede que un libro que sea muy malo funcione en un momento dado, por una cuestión de moda. O porque hay una adaptación televisiva o cinematográfica. O porque tiene buenos contactos. O porque conecta con una gran parte de sus lectores, de una forma cuasi-mística. O porque la editorial busca un tipo concreto de literatura. El libro de Belén Esteban fue un best-seller, y libros realmente bien escritos y cuidados no llegan a nada. Contra esto no se puede luchar. Lo cual me lleva al último punto.

  • Vuestra cita es un hombre atractivo, limpio, educado, ocurrente, inteligente, y gracioso. ¿Lo tiene todo? Para gran parte de los humanos, sí. Desgraciadamente, aquí entran el dinero. Y es que las editoriales no son ONGs. Por las causas antes mencionadas, pueden no darte una oportunidad. Vale, ese manuscrito, esa cita que has conocido, daría para un romance increíble… pero en la pobreza. Sería memorable, quizá trágico; un idilio de noches turbulentas y pasiones desenfrenadas… pero al final, hay que comer. Hay que pagar facturas. Hay que rentabilizar el manuscrito. Y entonces puede que no haya nada que hacer, porque la editora creerá que vuestra novela lo tiene todo, pero, con gran tristeza en el corazón, lo dejará pasar. Porque el vil metal manda.

En resumen, no hay que perder el ánimo. Yo ahora estoy terminando mi novela, y pasaré a estar en el lado de quienes buscan una oportunidad. Tengo una lista de editoriales que publican el género que yo hago. Les enviaré un mail con una breve sinopsis e intentando explicarles por qué mi novela les podría ser interesante. Un mail personalizado, por supuesto, no seáis cutres. Aún no he decidido si les enviaré directamente el manuscrito, ya que he visto que algunas editoriales no quieren que se los envíen así, a palo seco. A otras, ya acostumbradas, les da igual.

Y después me tocará esperar meses a que me respondan, si acaso responden. Todo lo que he escrito en esta entrada es desde mi perspectiva como lector profesional, no como autor, pero lo he hecho con la intención de que le sea de utilidad a alguien.

¡Esperad! Hay un último punto:

  • Igual no valéis para esto. Igual yo tampoco valgo para esto, obviamente. Es tan duro y complicado ser consciente de no valer para escribir, como reconocer que un hijo es feo y tonto. Me recuerda esos programas de talentos y cantantes, en los que sale gente cuyo sueño es cantar, a pesar de que su voz duele como el infierno. Pues una parte se aprende, y la otra se tiene o no se tiene. Resulta que todo el mundo con algo de imaginación se cree en condición de convertirse en escritor. Tienes un ordenador en casa, y con eso crees que ya vale. Así a ojo, de cada diez manuscritos nacionales que leo, uno o dos son lo suficientemente decentes para darles una oportunidad. Otros dos o tres podrían tener potencial, si el autor trabajase duro, y corrigiese sus fallos. Pero la mitad no valen ni valdrán para escribir. Lo siento. Quizás lo sienta por mí, en el futuro, pero de momento, aún tengo esperanzas. Y eso es importante. Pero no hay que confiar mucho en los milagros; trabajo duro, práctica, y suerte. Esa es la fórmula.

Saludos.

Carlos Di Urarte

Anuncios

Autor: Carlos Di Urarte

Lector profesional especializado en fantasía, ciencia ficción y terror. Ex-librero entusiasta. Blogger criticón. Padre y esposo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s