Once upon a time

thaddeus-maharaj-way-to-the

 

Y lo que a la princesa nunca le contaron, es que hay afectos que duelen, amores mal entendidos que marcan la piel y hieren el alma, silencios que castigan, miradas que hielan, abrazos que aíslan.

Lo descubrió ella misma entre lágrimas. Lo vivió con miedo, con pena. Lo lloró con furia.

Tiempo después lo vistió de indiferencia, dejándolo a un lado, justo en la verita del camino, junto a los cuentos de hadas, príncipes azules, zapatitos de cristal y caprichosas perdices.

Ahí lo dejó, todo amontonado, el día que desapareció.
No fue fácil renunciar a un reino.
Pero mereció la pena tan solo por descubrir qué había más allá, al otro lado del bosque.

Susana Álvarez.

Nota. Relato premiado en el 4°concurso de Microrelatos Dones veu a les dones? Ajuntament Montcada i Reixac

 

HUMO

Según mi nariz, mi padre era tabaco o betún.
Me fascinaban sus zapatos negros y las volutas grises que escapaban de su pipa de caoba, cuando de su mano recorría el empedrado del gueto. Yo le seguía aferrado a su abrigo como si fuera el vagón de un tren.
Nos mudaron lejos de Praga. Ya no fumaba, pero las cenizas tiznaban su rostro. Ya no llevaba zapatos, el barro succionaba sus pies.
“Nunca te abandonaré”, susurró junto a las chimeneas. “Saldremos juntos de esta”, prometió bajo el aguacero.
Sobreviví como zapatero de botas negras y miradas grises.
Según la dirección de mis ojos, mi hogar era fosa o alambre de espino.
Mi padre acabó convertido en lo mismo que sus promesas.

 

Carlos Di Urarte

La Bella durmiente

2011-DEC-Describing-Her-only-friend-by-Edli-247x300
Imagen sacada de la red

Cuando el hada madrina llegó al castillo y entró volando por la ventana en la habitación de la princesa, supo al momento lo que necesitaba aquella joven que dormía plácidamente.

Agitó su varita  y ante ella apareció.

El enorme dragón se acercó a la cama donde yacía la joven y con su cálido aliento acarició su mejilla.

La princesa , soñolienta, abrió los ojos perdiéndose en el verde intenso de esa mirada que la acechaba. Se incorporó, sonrió agradecida al hada madrina y alzó los brazos.

El dragón la asió con mimo entre sus garras, y en la ventana desplegó sus alas desapareciendo en el horizonte.

*Microrelato presentado en estanochetecuento.com diciembre 2017

Susana Álvarez

 

Melodía

radio vieja[1]

La encontró el mismo día que ella se marchó para siempre.

Estaba entre sus cosas, al fondo del armario, justo detrás de una caja de cartón repleta de cartas de amor. Era increíble que las hubiese conservado durante tantos años.

Tras deshacerse de aquella corbata negra, que jamás hubiera  querido vestir, se calzó las zapatillas y arrastró sus pies cansados hasta el salón.  Allí, la colocó en la repisa de la chimenea junto al marco de plata que guardaba en su interior el rostro sonriente de una joven pareja de enamorados.

Desde entonces cada tarde sentado en el sillón , cerraba los ojos y se dejaba llevar por la melodía que surgía de aquella vieja radio donde sonaban, como caídos del cielo, esos temas que tanto bailaron juntos.

Nunca falló a su cita con la música , esperando el día en se reunieran de nuevo.

Hasta el día en que la muerte le sorprendió, tarareando en su sillón , con su mejor traje y una sonrisa en los labios, junto a la antigua radio que dejó de funcionar un par de décadas atrás.

Susana Álvarez

Nota: Microrelato presentado bimestre pasado en estanochetecuento.com.  Cuento, cuyo tema giraba en torno a La Radio.

Antigualla

Llegué al día de mi cumpleaños con todos los requisitos indispensables para que los 30 me regalasen una gran crisis. Estudios, jefe desagradecido, sueldo ínfimo y miedo a la vejez.  ¿En qué coño pensaba cuando era pequeño y tenía sueños? Tu supondrás que, al menos, tendría pareja. Sí, hasta hace una semana cuando ella llegó y me dijo que se iba a Berlín a trabajar “de lo suyo”. Que si me iba con ella. ¿Y qué hice yo? Irme a Albacete.

La dejé ahí, con su porte de princesa de cuento y su cabello ondulado revuelto por la brisa del mar de una tarde de un verano agonizante. Me llevé su maldito perfume de DKNY, el del bote con forma de manzana, pegado en la nariz y un sin fin de reproches que no se sostenían. Ya no habría más bailes agarrados entre las sartenes de la cocina al son del monótono ruido del microondas. Leer más “Antigualla”

Epitafio

*Nota: Estos microrrelatos los escribí para un concurso en el que había que escribir una pequeña historia, de un máximo de 200 palabras, que incluyera la palabra “epitafio”. Al final no me decidí por ninguno de los dos y no me presenté. Espero que os gusten.

1.
Hoy estoy sola. Es el momento. Lo decidí hace tres días. Me cortaría las venas. En vertical. Lo mío no es llamar la atención. Voy en serio.
Mientras noto el frío metal de la navaja de afeitar de mi padre sobre mi muñeca pienso en todo lo que he vivido.
Es cierto que cuando vas a morir tu vida pasa delante de tus ojos. Son fotogramas. No hay audio. No hay olores. Sólo imágenes sueltas.
34 años. Dos carreras. Dos másteres. Cuatro idiomas. Cero trabajo. Cero propiedades. Sueños ahogados en las ilusiones fallidas de antaño. Leer más “Epitafio”

Hechizo

sueño-con-hechizos-o-estar-hechizado.jpg

-Mamá ¿A que los hechizos no pueden durar siempre?

Me perdí en sus chispeantes ojos verdes buscando una respuesta a su inmensa curiosidad. En su mundo de príncipes azules, princesas, dragones y brujas todo encantamiento tenía remedio y cada maleficio su fin.

Cómo explicarle que sí.

Que hay hechizos que te atan de por vida, sin varita ni conjuro, sin hadas ni duendes, pero cargados de mágia.

Que una mirada basta para robarte el aliento y una sonrisa para encadenarte eternamente. Que yo era víctima de uno y ella aún sin saberlo también.

 

Susana Álvarez.

Ausencia II

il_fullxfull.272311680

Despertó de un salto con el miedo atado a ella. Un escalofrío erizó su piel pintada en púrpura y ocre.Contuvo el aliento y en la oscuridad de la noche deslizó despacio su mano por la sábana que se extendia a su lado. Palpó la fira soledad y cerró los ojos de nuevo. Liberó un suspiro y sonrió. Ya naide volvería a teñir de rojo sus sueños.

Susana Álvarez.

Nota: Microrelato premniado en el 1er concurs de microrelats 8 de març Montcada i Reixac 2015