San Gabriel (V)

cenador bosque

Conforme me alejaba del San Gabriel el paisaje de fue haciendo más sombrío y cerrado, hasta el punto de que los árboles apenas dejaban que el sol se filtrara a través de sus ramas y una luz verdosa parecía envolver mis pasos en aquel bosque donde reinaba el más absoluto silencio. Hasta el más pequeño pájaro parecía haber enmudecido en aquel lugar.  A estas alturas el sendero había desaparecido y el aire se había tornado gélido. Traté de conservar la calma y caminé entre los árboles sin saber hacia a donde me dirigía. Leer más “San Gabriel (V)”

Asier (San Gabriel IV)

cuadra imagen caballos 1

Aquella mañana— mi primera en el San Gabriel—supe de verdad lo que era estar sola. Completamente sola.

Hasta ese momento había creído estarlo, si ser consciente que había vivido arropada por todo lo que me rodeaba, y ya no me refría solo a la gente, sino a mis cosas, mi casa, mi habitación, … mi pasado.

Sentada en los fríos escalones de piedra que daban al patio trasero del edificio ajena al ir y venir del resto de alumnos me acordé de Silvia. “Como me hubiera gustado que estuviera allí”. Nos habíamos conocido cinco años atrás cuando llegó nueva al instituto donde estudiaba. Antes de conocerla yo no había tenido una mejor amiga. Bueno, ni siquiera una amiga. Sí alguna que otra compañera forzosa para diferentes trabajos de clase, pero una amiga no. Por aquel entonces las chicas de mi clase se reían de mí, de mi excesiva delgadez y de mi carácter tímido, o en el mejor de los casos me ignoraban. Cuando Silvia llegó todo eso cambió. Leer más “Asier (San Gabriel IV)”

San Gabriel (III)

Mochila Charlie 1

Tal y como esperaba, Charlie ya estaba ante su puerta con la mochila al hombro y un pie apoyado en la pared. A medida que se acercaban por el pasillo, Clara pudo ver cómo le cambiaba la expresión de la cara al verlas llegar. No se avecinaba nada bueno.

— ¿Qué hace esa aquí?—Su tono de voz no dejó lugar a dudas.

—Ali también viene— afirmó Clara con una mirada de advertencia.

Sin darle tiempo a protestar, pasó por delante de él y abrió la puerta de la habitación. Los otros dos la siguieron al interior fulminándose con la mirada. Leer más “San Gabriel (III)”

San Gabriel (II)

foto pasadizo secreto

     Clara se acercó al balcón, retiró la cortina y contempló las primeras luces del alba. Ya se estaba haciendo de día, pero ni los primeros rayos de sol consiguieron tranquilizarla.

Después de todo lo ocurrido la noche anterior, no había sido capaz de volver a pegar ojo. Aún con Charlie haciendo guardia en la habitación.

Horas después de lo ocurrido todavía le daba vueltas al asunto y no había encontrado más que una respuesta. En la habitación debía  de haber alguna otra entrada a parte de las que ella cerró al acostarse. No podía haber otra respuesta más que esa. Pero ¿dónde? Habían buscado por todo el cuarto, hasta que el cansancio había empezado a hacer mella en ellos.

Derrotada se echó en la cama sobre la colcha y observó a Charlie, que con los ojos cerrados y la capucha de la sudadera puesta,  parecía dormitar recostado en el sillón. Leer más “San Gabriel (II)”

San Gabriel

imagen texto blog 1

           Ya era bien entrada la noche cuando el sonido de un golpe seco la despertó. Clara permaneció inmóvil bajo las mantas, y sin abrir los ojos trató de descubrir qué la había despertado. Sin apenas respirar aguzó el oído y comprobó que la habitación estaba sumida en el más absoluto silencio. Todo parecía estar en calma, aun así una sensación de miedo la asaltó. Algo le decía que había alguien más en la habitación.

La verdad es que no era la primera vez que de repente la embargaba una sensación de no estar sola. Desde su llegada al San Gabriel parecía haber desarrollado una creciente paranoia que le hacía mantenerse en guardia. Pero esta vez estaba segura que lo que sentía era real. Había alguien allí. Leer más “San Gabriel”

Charlie

chico en la biblioteca 2

A ella siempre le había gustado ese olor añejo, mezcla de humedad, cuero y papel que destilaban los libros que habitaban en estantería repletas de historias. A veces, no podía evitar abrir alguno de ellos y aspirar sobre las páginas amarillentas. Era un olor tan agradable, tan familiar. Quizás por eso, la biblioteca era el lugar dónde más cómoda se había sentido desde su llegada allí unos días atrás. Aquella estancia se había convertido en su refugio cuando la lluvia hacía imposible el poder deambular y perderse por los verdes alrededores en las horas libres.

Esa tarde llovía de nuevo. Desde que se instalara en el San Gabriel, había llovido todos y cada uno de los días. Esta vez no los acompañaba una tormenta si no tan solo una llovizna de esas suaves que al caer deja diminutas lágrimas sobre las hojas de los árboles. Leer más “Charlie”