Once upon a time

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Y lo que a la princesa nunca le contaron, es que hay afectos que duelen, amores mal entendidos que marcan la piel y hieren el alma, silencios que castigan, miradas que hielan, abrazos que aíslan.

Lo descubrió ella misma entre lágrimas. Lo vivió con miedo, con pena. Lo lloró con furia.

Tiempo después lo vistió de indiferencia, dejándolo a un lado, justo en la verita del camino, junto a los cuentos de hadas, príncipes azules, zapatitos de cristal y caprichosas perdices.

Ahí lo dejó, todo amontonado, el día que desapareció.
No fue fácil renunciar a un reino.
Pero mereció la pena tan solo por descubrir qué había más allá, al otro lado del bosque.

Susana Álvarez.

Nota. Relato premiado en el 4°concurso de Microrelatos Dones veu a les dones? Ajuntament Montcada i Reixac

 

La Bella durmiente

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Imagen sacada de la red

Cuando el hada madrina llegó al castillo y entró volando por la ventana en la habitación de la princesa, supo al momento lo que necesitaba aquella joven que dormía plácidamente.

Agitó su varita  y ante ella apareció.

El enorme dragón se acercó a la cama donde yacía la joven y con su cálido aliento acarició su mejilla.

La princesa , soñolienta, abrió los ojos perdiéndose en el verde intenso de esa mirada que la acechaba. Se incorporó, sonrió agradecida al hada madrina y alzó los brazos.

El dragón la asió con mimo entre sus garras, y en la ventana desplegó sus alas desapareciendo en el horizonte.

*Microrelato presentado en estanochetecuento.com diciembre 2017

Susana Álvarez