NOCHE DE CHICAS -Neones Extraños-

¡Buenas!

Quería compartir un añadido extra a mi novela que se puede leer como un cuento autoconclusivo, aunque habrá cosas que no queden muy claras sin saber “algo” del mundo urbano que he creado. Probad.

Hace tiempo creé una entrada con un texto, esta:

https://palabrasdeniebla.wordpress.com/2015/06/08/preludio-cyberpunk-en-inocencia-menor/

En aquel entonces no tenía muy claro a dónde iba a llegar a parar con él, ni un propósito. Lo saqué de la novela que estoy terminando. Ayer lo encontré y lo retomé. Lo retoqué horrores, y lo adapté a la trama y los conflictos. Lo encajé después de que Nathaniel fuese secuestrado. Ahora el punto de vista es de Nanami, no de Yoko (rebautizada como Hue, la  futura novia de Bu), y me sirve para caracterizar bien a la coprotagonista de la novela. También os dejo un par de imágenes que me sirvieron de inspiración. La primera para la parte de Bajociudad conocida como “Callejones Sing Song”.

gwuvfch
Los callejones de las chicas Sing Song

Las otras son las que me hicieron crear al personaje de Deviant. No puedo decir quienes son los artistas, porque no tengo ni idea. Agradezco que me inspiraran.

Igual todo esto no le importa a nadie, pero a mí siempre me ha gustado que los autores expliquen un poco de dónde salen sus ideas, así que igual hay alguien que encuentra interés en esto que os he dicho.

Sin más rollos, os dejo con Nanami y sus Acid Nymphs.

NOCHE DE CHICAS

La espera era lo peor. Pasarse minutos, o incluso horas, agazapada en posición, aguardando a que su objetivo tuviese la decencia de ser puntual. Ese momento tenso que nos sirve para que el héroe -o heroína, como es el caso- rememore algún momento vital o nos muestre un poco más de su carácter, aunque sea con una larga mirada al horizonte que exprese serenidad y atención. La calma antes de la tempestad.
Nanami se concentró en mantener extendidos sus zarcillos invisibles de nanitas. Como una araña en el centro de su tela, las hebras de nanobots ocupaban cámaras, máquinas, drones, farolas… y aguardaban su momento. Ella se limitaba a gestionar su atención entre todos ellos. Leer más “NOCHE DE CHICAS -Neones Extraños-“

Anuncios

Preludio cyberpunk en inocencia menor

1517540_217393781781460_968744598_n

Cuando Yoko salió del local por la puerta trasera, hinchó sus pulmones como si hubiera estado a punto de ahogarse. Dejó atrás el calor sofocante, el incienso barato que apenas enmascaraba el humo, y los perfumes pegajosos y almizcleños de las fulanas. Yoko pensó que quizás ahora era una puta, después de lo que había pasado en esa habitación. Recordó que su madre le explicó que lo sería si se dejaba hacer eso. Bu le explicó una vez que una puta es la que cobra por ello, pero a Yoko no había ganado dinero. Solo había sufrido dolor.

Detrás suyo, Hiro hablaba con una vieja cuyas piernas ortopédicas se arqueaban bajo el kimono entreabierto. La anciana no paraba de inclinarse, sonreía, sus dientes de oro captaban las luces de las paredes y los hacían destellar. Hiro se despidió de la vieja, y se acercó. Leer más “Preludio cyberpunk en inocencia menor”

Nanami visita el club [Extracto del borrador, capítulo 15]

10957333_842795029115073_8278753870937864059_n

Nanami entró en el club con seguridad. Al instante le inundó la sofocante densidad del humo y la música. “Saxy Demon” resonaba por la sala desde un juke box epiléptico. Los graves del hit de hace dos años, “Chiba Town Jazz”, hormigueaban por el linóleo gris bajo sus botas desgastadas. Sobre el escenario palpitaba una selva de barras de neón retorcidas, donde una travesti con un cuerpo rediseñado bailaba semidesnuda. En un palco con las cortinas abiertas, y vistas a la actuación, dos turistas de mediana edad fumaban hachís y reían. Leer más “Nanami visita el club [Extracto del borrador, capítulo 15]”

[Sin título]

Bu permanecía en cuclillas, fumando opio junto a la casa de Pájaro Glorioso. Sus padres se habían reunido con el anciano, y le habían dejado fuera, sin nada que hacer. Tenía la tarde libre, y eso era algo que celebrar, porque no recordaba haber tenido nunca la tarde libre, en sus doce años de vida.

Trepó por la montaña de desechos electrónicos y electrodomésticos antiguos, con cuidado de no romper la suela de sus sandalias. Una vez arriba, se sentó. Avivó la lumbre que agonizaba en la cazoleta de la pipa de vidrio. Un perro tuerto sin nombre ladraba al otro lado de la colina de televisores. Bu sabía que era tuerto y que no tenía nombre, porque Hue le dijo que fue ella la que le saltó el ojo. Pero eso era un secreto, y Bu no se lo diría a nadie, porque no había nada peor que los chivatos en Nezumi City; además Hue le caía bien y el perro que siempre ladraba no. A Gallo Largo, el jefe de los Kim, también le caía bien Hue. Leer más “[Sin título]”

El Ocaso de Escila (III)

Egaius Mitnick sentía que su mundo había sufrido una sacudida sísmica. Nanami le dejó tiempo para asimilarlo, sentada junto a él, con las piernas cruzadas y un chupachups en la boca. Jugaba a pasárselo de un carrillo al otro. En vez de mirarle directamente, parecía mirar algún punto situado sobre su hombro derecho, como si supiese que eso le molestaba.

—¿Te sientes mal por lo que has pensado de mí?

—No he pensado nada.

—¿Te has excitado?

—Mira, no sé lo que te ha dicho tu madre, pero si esto es un truco, te aseguro que no tengo un duro. Y es de muy mal gusto lo que dices. —Le mostró las palmas de las manos, como si eso evidenciase su situación económica, y la pureza de sus pensamientos. Leer más “El Ocaso de Escila (III)”

El Ocaso de Escila (II)

thekno-futuristic-japanese-city-jaime-jasso

Nanami estaba sentada en el sofá, con las piernas cruzadas, y el portátil de Egaius en el regazo. El monitor se acababa de apagar, otra vez. En la holopared, los hermanos Catwright salían a caballo de la Ponderosa. La pistola había regresado a la cabeza de oso panda que era su bolso. Hizo un globo de chicle, que introdujo en su boca, y reventó con los dientes. Parte le estalló en los labios. Se retiró los restos adheridos, mientras arrugaba con fastidio la pequeña nariz respingona. Decidió deshacerse de él. Hizo una bola con la dedicación metódica de un escarabajo pelotero, y la pegó debajo del somier. Arqueó la espalda al estirarse. Resopló, ladeó el cuello, y  dos vértebras protestaron. Leer más “El Ocaso de Escila (II)”

El Ocaso de Escila

Entró. Lanzó su gabardina sobre el perchero de pie, como un Humprey Bogart de baratillo, y allí la dejó, ahorcada. Encargó a la IA de la cocina un destornillador. Se desprendió de la camisa sudada y del pantalón de pinzas arrugado, y los arrojó sobre el sofá cama. Cayeron junto al ordenador portátil, abierto como una ostra metalizada, en un lecho de algas compuesto por cables y leds parpadeantes. Regresó al perchero. Rebuscó uno de los bolsillos interiores de la gabardina, y extrajo el último cigarrillo de un paquete que parecía haber sido estrangulado. Lo encendió, y dio una calada profunda, que hinchó sus pulmones para poder bucear a través de su salón. Las luces púrpuras y azules rezumaban desde el exterior, a través del ventanal y proyectaban sombras fugaces por el habitáculo. Leer más “El Ocaso de Escila”