La casa

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Yo nunca creí en fantasmas. Ella sí.

Irene odiaba esas casas de nueva construcción asépticas, colocadas en fila una al lado de otra en orden milimétrico.

Adoraba las casas antiguas, de anchos muros de piedra y ventanales amplios, donde según ella, los años habían dotado al lugar de vida y sentimiento. A menudo cuando paseábamos por la zona vieja de la ciudad, observaba embobada, esas construcciones vetustas, que todavía sobrevivían en la zona. Le gustaba pensar que aún en ruinas, los espíritus de sus antiguos moradores vagaban por los pasillos de estos edificios, atormentados por historias de amor inconclusas Leer más “La casa”