La Bella durmiente

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Imagen sacada de la red

Cuando el hada madrina llegó al castillo y entró volando por la ventana en la habitación de la princesa, supo al momento lo que necesitaba aquella joven que dormía plácidamente.

Agitó su varita  y ante ella apareció.

El enorme dragón se acercó a la cama donde yacía la joven y con su cálido aliento acarició su mejilla.

La princesa , soñolienta, abrió los ojos perdiéndose en el verde intenso de esa mirada que la acechaba. Se incorporó, sonrió agradecida al hada madrina y alzó los brazos.

El dragón la asió con mimo entre sus garras, y en la ventana desplegó sus alas desapareciendo en el horizonte.

*Microrelato presentado en estanochetecuento.com diciembre 2017

Susana Álvarez

 

Melodía

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La encontró el mismo día que ella se marchó para siempre.

Estaba entre sus cosas, al fondo del armario, justo detrás de una caja de cartón repleta de cartas de amor. Era increíble que las hubiese conservado durante tantos años.

Tras deshacerse de aquella corbata negra, que jamás hubiera  querido vestir, se calzó las zapatillas y arrastró sus pies cansados hasta el salón.  Allí, la colocó en la repisa de la chimenea junto al marco de plata que guardaba en su interior el rostro sonriente de una joven pareja de enamorados.

Desde entonces cada tarde sentado en el sillón , cerraba los ojos y se dejaba llevar por la melodía que surgía de aquella vieja radio donde sonaban, como caídos del cielo, esos temas que tanto bailaron juntos.

Nunca falló a su cita con la música , esperando el día en se reunieran de nuevo.

Hasta el día en que la muerte le sorprendió, tarareando en su sillón , con su mejor traje y una sonrisa en los labios, junto a la antigua radio que dejó de funcionar un par de décadas atrás.

Susana Álvarez

Nota: Microrelato presentado bimestre pasado en estanochetecuento.com.  Cuento, cuyo tema giraba en torno a La Radio.

Ausencia II

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Despertó de un salto con el miedo atado a ella. Un escalofrío erizó su piel pintada en púrpura y ocre.Contuvo el aliento y en la oscuridad de la noche deslizó despacio su mano por la sábana que se extendia a su lado. Palpó la fira soledad y cerró los ojos de nuevo. Liberó un suspiro y sonrió. Ya naide volvería a teñir de rojo sus sueños.

Susana Álvarez.

Nota: Microrelato premniado en el 1er concurs de microrelats 8 de març Montcada i Reixac 2015