Charlie

chico en la biblioteca 2

A ella siempre le había gustado ese olor añejo, mezcla de humedad, cuero y papel que destilaban los libros que habitaban en estantería repletas de historias. A veces, no podía evitar abrir alguno de ellos y aspirar sobre las páginas amarillentas. Era un olor tan agradable, tan familiar. Quizás por eso, la biblioteca era el lugar dónde más cómoda se había sentido desde su llegada allí unos días atrás. Aquella estancia se había convertido en su refugio cuando la lluvia hacía imposible el poder deambular y perderse por los verdes alrededores en las horas libres.

Esa tarde llovía de nuevo. Desde que se instalara en el San Gabriel, había llovido todos y cada uno de los días. Esta vez no los acompañaba una tormenta si no tan solo una llovizna de esas suaves que al caer deja diminutas lágrimas sobre las hojas de los árboles. Leer más “Charlie”