Once upon a time

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Y lo que a la princesa nunca le contaron, es que hay afectos que duelen, amores mal entendidos que marcan la piel y hieren el alma, silencios que castigan, miradas que hielan, abrazos que aíslan.

Lo descubrió ella misma entre lágrimas. Lo vivió con miedo, con pena. Lo lloró con furia.

Tiempo después lo vistió de indiferencia, dejándolo a un lado, justo en la verita del camino, junto a los cuentos de hadas, príncipes azules, zapatitos de cristal y caprichosas perdices.

Ahí lo dejó, todo amontonado, el día que desapareció.
No fue fácil renunciar a un reino.
Pero mereció la pena tan solo por descubrir qué había más allá, al otro lado del bosque.

Susana Álvarez.

Nota. Relato premiado en el 4°concurso de Microrelatos Dones veu a les dones? Ajuntament Montcada i Reixac