Rosinenbomber

Berlín 1950

 

Berlín está gris desde hace mucho tiempo. Nublado y frío, como si las alambradas que rodean la ciudad hubiesen atrapado al invierno para siempre y no lo dejasen escapar. Los árboles supervivientes languidecen en hojas verde plomizo. Una atmósfera cenicienta, un olor gris y asfixiante, oprime la capital y sus alrededores. Cuando acabaron las bombas llegó el silencio y se quedó pegado a la piel de los Berlineses. Un silencio triste que se siente extraño e incómodo.

El pequeño Henry de doce años se dirige a casa. Camina con la cabeza gacha pegando patadas a un pequeño guijarro que marca el ritmo de sus pasos. Las desgastadas suelas de sus zapatos son incapaces de dejar sus huellas marcadas en el camino. No recuerda otra Berlín. Igual que no recuerda a su abuelo ni a su padre. Su abuela le habla de una ciudad que más que del pasado le parece sacada de un libro futurista. Leer más “Rosinenbomber”